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¿Qué nos dejó esta década?

En solo unos meses se termina el 2019 y empieza otra década. Un rápido paseo por lo que vamos a poder recordar de estos últimos 10 años: Los años 10' del nuevo milenio.

10 Sep, 2019
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Así nos van a estudiar

Parece increible que todo pase tan rápido, cuando leí esta pregunta que plantearon en una discusión algunos usuarios de reddit lo primero que pensé fue “¿Ya estamos terminando estos diez años? ¿En serio faltan solo 4 meses y se termina una década? ¿Ya estamos autorizados a abrir una página más en la extensa Wikipedia con un análisis y relatos de los hechos de la historia de la humanidad que sucedieron en la segunda decena del segundo milenio?”

Probablemente en un futuro no tan lejano vean a esta civilización y la estudien de una manera minuciosa, pero ¿Por qué sería importante la década del 10’? ¿Qué le dejamos de tarea en casa a los futuristas niños del 2050? (Si es que el calentamiento global no les complica las cosas).

No me gustaría encasillar una serie de hechos que voy a relatar en un duro rango de años, pero sin duda que en este último tiempo las cosas evolucionaron, se aceleraron muchísimo, se globalizaron las opiniones y digitalizaron las emociones. Estoy hablando por supuesto de Internet.

De la vida offline a una vida online

Pero vamos por parte. No hay ninguna duda, las cosas se complejizaron casi exponencialmente para todos nosotros, a modo tal que nuestro estilo de vida no coincide en absoluto al que llevábamos a comienzos del milenio. Por nombrar uno de estos cambios, hoy en día 9 de cada 10 personas en Argentina tiene un celular y principalmente este año, la mayoría de los sitios web ya tienen más visitas desde un dispositivo móvil que desde una computadora. Esto resulta en todo un fenómeno social y antropológico, delicioso para desglosar.

Es imposible hablar de lo que nos dejaron estos años sin mencionar a Internet. Parece obvio hablar de ello, sin embargo internet en algún momento fue un antro reservado para frikis y nerds. Hoy en día es tan común como el agua y no podemos concebir una vida offline, todo está conectado, todos estamos conectados, a donde miremos hay un dispositivo que tiene su base de datos a kilómetros de su ubicación física real y aunque no sea así, probablemente en su etapa de producción interfirieron conocimientos y profesionales que se pusieron de acuerdo tras una pantalla. Prácticamente uno no puede escapar de la gran red. Sin embargo hubo un tiempo (tan solo unos años) en que internet no era más que una herramienta de consulta ocasional, los sitios webs parecían seguir patrones editoriales por el puro texto y poca imagen que manejaban (además de que cargar una imagen era un lujo para quien tenía conexión de acceso telefónico), realmente no eran nada atractivos. Teníamos apenas una o dos horas de acceso a internet por día y las usabamos para consultar algo puntual, chatear con un familiar lejano en ciertas fechas o entrar a algún que otro foro a pasar el rato. Pero era solo eso, una herramienta más, ni siquiera parte fundamental de nuestras vidas.

La década de las crisis

Desde el 2008 sucedieron muchísimas crisis y revoluciones que pusieron en jaque las relaciones entre estados y personas -Crisis de Estados Unidos en 2008, Primavera Árabe en 2010, Crisis de Grecia a finales del 2009, muerte de Hugo Chávez en 2013 y el consecuente debilitamiento del socialismo en latinoamérica, por nombrar algunos hechos-. Y es aquí donde considero que los hechos comenzaron a cambiar fuertemente. Cuando suceden hechos así es normal que la opinión individual necesite ser escuchada y decante de alguna manera. Lo que antes pudieron ser libros, eran ahora blogs personales o discusiones de foros virtuales que además de ser gratuitos proporcionaban un nuevo componente: La inmediatez.

Sin saber exactamente cómo sucedía en su momento, el volumen de información a nivel mundial comenzó a crecer increiblemente pero se mantenía dispersa o inaccesible para algunos. Esta dispersión de información abrió las puertas a una nueva necesidad, la de tener pautas y reglas claras para poder escucharnos, entendernos y continuar opinando.

Ni lentas ni perezosas, las entonces jóvenes empresas de internet entendieron la necesidad y nos fueron “empaquetando” y facilitando las cosas para que podamos seguir compartiendo lo que pensamos, solo que ya no con ávatares y perfiles que nunca conoceríamos, sino con nuestros amigos y familia. Este era el aceite que faltaba para los engranajes de la gran maquinaria de lo que hoy se estudia y se conoce como “big data”. Y la premisa era bastante sencilla: Somos seres humanos que necesitan de la comunicación y las relaciones sociales. Cuando hablo de jóvenes empresas de internet, claramente me refiero a Google, Twitter, Facebook, Microsoft y un amplio abanico de multinacionales ya conocidas (Que quizás ya no sean jóvenes pero lo eran hasta entonces).

Google nos dio la oportunidad de ordenar y categorizar la información por relevancia, Facebook nos entregó una plataforma sencilla e intuitiva para hacer eso que antes hacíamos con muchísimos otros servicios pero desde un solo lugar (Hasta entonces chateabamos por MSN Messenger, escribíamos en Blogger, subíamos fotos en Fotolog y videollamábamos por Skype) y Microsoft nos entregó cuantiosas soluciones tecnológicas para hacer las cosas aún más sencillas. Y la lista podría seguir.

Y no bastaba con servicios que nos facilitaran todo. Aunque ya existían prototipos de smartphones inclusive antes del año 2000, no fue hasta comienzos de esta década que presenciamos la entrada de celulares con Android bajo la colaboración entre Google y HTC con el Nexus One (En realidad el primero fue el HTC Dream en 2008, pero Google se adjudicó el mérito por promover la adopción en masa), le ponían el moño a todo este paquete de soluciones e innovaciones y abrían un nuevo sendero de posibilidades. La idea de poder acceder a internet únicamente a través de un ordenador quedaba obsoleta. Es aquí donde la vida pasó de ser offline a ser online y particularmente me parece de los hechos más destacados de estos años. A partir de aquí y gracias en gran parte al código libre, las soluciones digitales no solo continuaron avanzando a un ritmo increible, sino que la información se democratizó más que nunca y ahora todos tuvimos acceso a todas las bibliotecas del mundo. El círculo virtuoso del conocimiento creció y se transformó en algo imparable que terminó revolucionando cada aspecto de nuestras vidas.

No me voy a detener en hacer una crítica sobre si este cambio fue bueno o malo, por un lado porque creo que el mundo es más complejo que una mera opinión binaria, pero también porque quiero dejar lugar a la reflexión del lector. Pero sin dudas que internet, los smartphones, las redes sociales, los servicios de streaming, los blogs (que tuvieron su decadencia pero hoy parecen estar nuevamente en auge) formaron parte fundamental de lo que pasó en estos años. Siempre digo y aprecio profundamente la manera en la que Vaporwave supo transmitirnos la nostalgia y amor que sentimos particularmente por esos objetos de consumo que tuvimos en nuestra infancia, nuestro propio Pop Art pero contemporáneo.

Gracias a todo esto tenemos cosas tan frívolas como los memes, también incontables horas de diversión en Youtube, películas y series a bajo coste en Netflix y una salida a toda tensión que necesitemos resolver, ya sea diciendo algo breve en Twitter, mostrándole al mundo algo lindo en Instagram, leyendo noticias en Facebook o participando en una discusión de Reddit. Y todo esto lo sabemos gracias a Google.

¿Qué nos espera la próxima década?

Si estos diez años parecieron veloces, los próximos diez lo serán todavía más. Algunos expertos afirman que nos acercamos a la era postdigital, donde damos por sentadas las herramientas con las que contamos hoy en día, pero ahora hacemos uso del factor humano como valor agregado o diferencial, sobre todo en el ambito comercial y empresarial.

Creo que como seres emocionales en algún momento retornaremos a un estado más meditativo que nos permita convivir y vivir mejor. Por primera vez en la historia estamos dejando registro permanente de lo que decimos, elegimos y hacemos, ello incluye nuestras aciertos y errores. Esto es fundamentalmente valioso para depurarnos como especie y no cometer las mismas equivocaciones de siempre.

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Lionel Martinez. Diseñador.
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